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El Sendero del Río San Pedro: ruta en kayak por el corazón del Parque Natural

2 de febrero de 2026
4 min de lectura
El Sendero del Río San Pedro: ruta en kayak por el corazón del Parque Natural

El Sendero del Río San Pedro: ruta en kayak por el corazón del Parque Natural

Hay pocas experiencias que te conecten tan directamente con la esencia de la Bahía como remar en silencio por el Río San Pedro mientras un grupo de flamencos levanta el vuelo a apenas veinte metros de tu proa. Esto no es turismo de folleto, pisha. Esto es meterse de lleno en el corazón salvaje del Parque Natural.

El río que divide dos mundos

El San Pedro nace en las marismas de El Puerto de Santa María y serpentea hacia Puerto Real, creando un ecosistema de transición entre el agua dulce y el mar. Sus orillas están salpicadas de esteros abandonados, salinas artesanales que llevan siglos funcionando y carrizales donde se esconden las garzas reales.

La ruta clásica en kayak arranca desde el embarcadero cerca del Puente de San Alejandro y te lleva río arriba, hacia el interior del Parque Natural Bahía de Cádiz. Son unos 8 kilómetros de ida que, dependiendo de la marea y tu ritmo, puedes completar en dos horas y media o tres.

Qué vas a encontrar paleteando

Los primeros kilómetros discurren entre vegetación de marisma baja. El agua tiene ese color verde turbio característico de los esteros, y el silencio solo lo rompen los chorlitejos que corretean por el fango.

A medida que avanzas, el paisaje se abre. Las salinas de San Cayetano aparecen a tu derecha, con sus montones de sal brillando bajo el sol cuando es temporada de recogida. Es frecuente ver a los salineros trabajando con los mismos métodos que usaban sus abuelos.

El tramo final, cerca de la Isla del Trocadero, es el más espectacular. Aquí el río se ensancha y las colonias de flamencos se concentran buscando el alimento que les dan las aguas poco profundas. Si vas callado y sin movimientos bruscos, puedes acercarte bastante sin que salgan volando.

Información práctica

Acceso: El punto de partida más común es el embarcadero junto al Puente de San Alejandro, accesible desde la carretera que conecta El Puerto con Puerto Real. Hay una explanada donde dejar el coche sin problema.

Marea: Esto es fundamental, quillo. Consulta siempre las tablas de marea antes de salir. Lo ideal es empezar la ruta con la marea subiendo (para que te ayude a ir río arriba) y volver con la bajamar. Si te pilla la marea baja en el tramo interior, vas a tener que arrastrar el kayak por el fango, y eso no se lo deseo ni al peor enemigo.

Época: De marzo a octubre es cuando mejor se disfruta. En verano madruga, porque a partir de las 11 el levante puede complicarte el regreso. Los días de poniente suave son perfectos.

Alquiler de kayaks: Varias empresas en El Puerto ofrecen alquiler y rutas guiadas. Si es tu primera vez, te recomiendo ir con guía: conocen los canales secundarios, las zonas donde se concentran las aves y, sobre todo, cómo leer las mareas.

Qué llevar: Protección solar de la buena (el reflejo del agua te fríe), agua abundante, gorra y ropa que pueda mojarse. El calzado tipo escarpín es imprescindible para entrar y salir del kayak sin destrozarte los pies con las conchas.

El tip del insider

Los locales no hacemos la ruta clásica de ida y vuelta. El truco está en coordinar con alguien que te recoja en Puerto Real o, mejor aún, que te deje en el Puente Zuazo y remar río abajo hasta El Puerto aprovechando la corriente. Menos esfuerzo, más disfrute y un atardecer de esos que te reconcilian con la vida mientras el sol se hunde detrás de las salinas.

Ah, y si ves burbujas subiendo del fondo cerca de los esteros, no te asustes: son los camarones removiendo el fango. Donde hay burbujas, hay vida. Y donde hay vida en la Bahía, hay historia de sal, sudor y gente que lleva siglos entendiendo estas aguas.


Isabel Reyes

Isabel Reyes

Exploradora Local

Isabel llegó a El Puerto hace veinte años y nunca dejó de descubrirlo. Conoce cada callejón con encanto, cada mirador secreto y cada rincón que los turistas no encuentran. Sus rutas son una invitación a ver la ciudad con ojos nuevos.