Rutas de ciclismo de montaña en Las Beatillas y alrededores de El Puerto
Si crees que El Puerto solo tiene playas y bodegas, es que no has pedaleado por Las Beatillas un sábado a primera hora. A cinco minutos del centro hay un mundo de pistas forestales, senderos entre pinares y descensos con vistas a la Bahía de Cádiz que la mayoría de visitantes ni sospecha que existe. Y no es un secreto a voces: hay gente que lleva años rodando aquí cada fin de semana.
El terreno: pinar, marisma y tierra compactada
Las Beatillas funciona como puerta de entrada. Esta zona, a caballo entre el casco urbano y el campo, conecta con los pinares que se extienden hacia Fuentebravía, los carriles bici de las marismas del Guadalete y una red de senderos que llega hasta el interior.
La vegetación es la típica costera gaditana: pino piñonero por todas partes, lentisco, romero, y la sombra justa como para que las horas centrales del verano sean soportables sin ser cómodas. El terreno varía mucho en poco espacio: hay pistas de tierra compactada aptas para cualquier nivel, tramos de single track donde hay que saber lo que haces, y pasajes entre marismas que después de llover se convierten en otra historia.
Desde los puntos altos se ve la Bahía de Cádiz entera. En un día claro, el perfil de Cádiz, las salinas, los esteros. Es el tipo de vista que te hace frenar y sacar el móvil, aunque la foto nunca le haga justicia.
Ruta 1: Las Beatillas a Fuentebravía — la que haces primero
Distancia: 18 km (circular) Dificultad: Fácil-media Duración: 1,5 – 2 horas Superficie: Mayoritariamente pista de tierra, con tramos de asfalto
Esta es la ruta de iniciación. No porque sea aburrida, sino porque te enseña el territorio sin machacarte.
Sale desde la zona del polideportivo de Las Beatillas, donde hay aparcamiento razonable, y tira hacia el norte por los carriles bici que conectan con Fuentebravía. El recorrido pasa junto a fincas de caballos — cuidado con los vados después de lluvia, que se transforman en arroyos de verdad — y entra en el pinar.
El tramo forestal es suave, con subidas graduales que no exigen demasiado. Antes de llegar a Fuentebravía hay un punto elevado con vistas abiertas de la Bahía que los ciclistas locales conocen bien. Es un buen sitio para parar, beber agua y entender por qué la gente vuelve cada semana.
Para tener en cuenta: Por la tarde, a partir de las cinco, la luz en el pinar es espectacular. Y si coincides con otros ciclistas, saluda. En esta zona somos pocos y nos conocemos.
Ruta 2: Circuito técnico de Las Beatillas — donde empieza lo serio
Distancia: 15 km (circular) Dificultad: Media Duración: 2 – 2,5 horas Superficie: Mayoría de single track, resto pista
Esta ruta no sale de los alrededores inmediatos de Las Beatillas, pero mete secciones de single track que cambian completamente la experiencia. Hay un sistema de senderos que conecta las zonas elevadas del norte con los bajos cerca de las marismas del Guadalete.
El circuito más rodado sigue los cerros de la zona norte — que tampoco son cerros de verdad, pero así los llaman los locales — y entra en senderos con raíces, piedras sueltas, curvas cerradas y algún tramo donde, si no controlas, te bajas y andas. No tiene nada de malo.
Hay un descenso particular que es bastante rápido en seco pero se complica si el terreno está húmedo. Es el tipo de sección donde la diferencia entre caerte y no caerte la marca la experiencia, no la valentía.
Imprescindible: Casco, siempre. Cámara de repuesto y herramientas básicas. Aquí no hay servicio técnico a mano. Si se te rompe algo, te lo arreglas tú o vuelves andando.
Ruta 3: La ruta de las marismas — pedalear sin sufrir
Distancia: 20 km (circular) Dificultad: Fácil Duración: 2 – 3 horas Superficie: Carril bici y pista compactada casi en su totalidad
Para quien quiere estar fuera toda la mañana sin que el cuerpo se lo reproche al día siguiente. O sí, pero solo un poco.
Esta ruta baja desde Las Beatillas hacia las marismas del Guadalete y sigue los carriles bici — en condiciones aceptables, que en esta zona se agradece — hasta la zona de Puerto Sherry, bordeando la desembocadura del río.
Es la ruta más contemplativa. Hay paradas naturales por todas partes: zonas de marisma donde se concentran limícolas, puntos de observación de aves si llevas prismáticos, y restos de antiguos molinos de marea que dan para imaginar cómo funcionaba todo esto hace siglos.
Si llegas hasta Puerto Sherry con hambre, hay chiringuitos donde comen los locales. Un arroz en condiciones cambia el día.
Dato: En invierno, los flamencos rosados a veces aparecen en las marismas. Si ves un grupo de gente con cámaras enormes parada al borde del carril, algo interesante está pasando. Acércate en silencio y mira.
Ruta 4: Descensos desde Fuentebravía — para los que ya controlan
Distancia: 12 km (ida y vuelta) Dificultad: Media-alta Duración: 1,5 – 2 horas Superficie: Descenso técnico mayoritario, con subida de recuperación
Esto ya no es un paseo. Es el tramo que los ciclistas de la zona hacen cuando quieren descenso de verdad.
El punto de partida es Fuentebravía, desde donde hay varias opciones de bajada hacia Las Beatillas. La subida desde abajo gana desnivel de forma constante por pistas anchas — sin sorpresas, pero las piernas lo notan — y una vez arriba se abren varias líneas de descenso con caracteres distintos: alguna más directa e intensa, otra más técnica con curvas cerradas y terreno irregular, y una tercera más suave para quien necesita volver en una pieza después de un mal tramo.
Los descensos tienen piedras sueltas, raíces, giros donde hay que frenar con criterio, y secciones donde un error de cálculo se paga rápido.
Realidad: Este tramo requiere experiencia en descenso técnico. Si nunca has bajado por single track con pendiente seria, no es el sitio para empezar. Hay rutas más adecuadas en esta misma lista.
Ruta 5: El gran circuito — el clásico del sábado
Distancia: 38 km (circular) Dificultad: Media-alta Duración: 4 – 5 horas Superficie: De todo
Para cuando tienes el día libre y ganas de usarlo entero sobre la bici.
Este circuito combina elementos de todas las rutas anteriores: sale de Las Beatillas, sube por el pinar hacia Fuentebravía, baja por los descensos técnicos, entra en las marismas y vuelve por el carril bici del Guadalete. Es la ruta que hacen los grupos locales los sábados por la mañana, y tiene sentido: incluye de todo sin repetirse.
Hay un par de puntos naturales para parar a comer o recargar agua, incluida la zona de Puerto Sherry a mitad del recorrido. Eso permite dividir el esfuerzo en dos mitades.
Imprescindible: Desayuna bien. Lleva al menos 3 litros de agua. Y hazlo en primavera u otoño — en verano, las horas centrales en estas pistas son implacables.
Información práctica
Mejor época para rodar
- Primavera (marzo – mayo): La mejor temporada. Temperaturas agradables, senderos secos o secándose, el paisaje en su momento más verde.
- Otoño (septiembre – noviembre): Casi igual de bueno. Menos calor, senderos recuperados del verano.
- Verano: Se puede, pero el pinar no da tanta sombra como parece desde fuera, y las pistas levantan polvo. Madruga mucho.
- Invierno: Complicado. Las marismas se convierten en lodazales y los senderos del pinar se encharcan durante semanas después de cada temporal.
Dónde aparcar
- Las Beatillas: Zona del polideportivo, con aparcamiento público. Es el punto de referencia habitual. Los fines de semana, conviene llegar temprano.
- Fuentebravía: Aparcamiento junto al pueblo, más reducido. No siempre hay sitio.
- Puerto Sherry: Aparcamiento amplio, ideal si solo vas a hacer la ruta de marismas.
Equipo mínimo
- Casco — no es negociable
- Cámara de repuesto
- Herramientas básicas: desmontables, llave multiusos, bomba
- Agua: 2–3 litros como mínimo
- Algo de comer: barrita, fruta, lo que sea
- Móvil cargado (la cobertura en la zona es buena)
- Protección solar
Seguridad en los senderos
- Algunos tramos pasan cerca de fincas privadas. Si ves carteles de propiedad privada, respétalos. Es lo que mantiene estas rutas accesibles.
- Las marismas tienen zonas blandas donde es fácil hundirse. No te salgas de los senderos marcados.
- La primera vez, ve con alguien que conozca la zona. Las bifurcaciones son frecuentes y la señalización, escasa.
- Los domingos suele haber más gente. Los sábados por la mañana temprano, dependiendo de la ruta, puedes estar solo un buen rato.
La comunidad ciclista
Hay un grupo estable de ciclistas que rueda habitualmente por esta zona. No es un club formal con cuotas y directiva — es más bien una red de gente que se conoce, se avisa por mensajes y queda para salir juntos.
- Sábados temprano: Las salidas largas arrancan entre las 7:30 y las 8:00 desde la zona del polideportivo de Las Beatillas. Es la cita principal.
- Tardes de verano entre semana: A veces hay salidas más cortas y relajadas al caer el sol.
- Grupos de mensajería: Existen, pero para entrar necesitas conocer a alguien que ya esté dentro. Lo más fácil es aparecer un sábado y presentarte.
Los ciclistas locales son buena gente. Les gusta enseñar las rutas a quien llega nuevo, y si preguntas por las condiciones actuales de los senderos, te lo cuentan todo con detalle.
El tip del que conoce
Si eres nuevo y no quieres empezar con la curva de aprendizaje de caerte dos veces el primer día, lo más inteligente es unirte a una salida grupal. Preséntate, di que no conoces la zona, y alguien se encargará de llevarte por los tramos adecuados a tu nivel. Especialmente si llevas cervezas frías para el final.
Si no tienes bici propia, pregunta en las tiendas de deportes del centro o en los grupos de ciclistas locales. A veces alguien tiene una de sobra o conoce quién alquila. No van a ser máquinas de competición, pero sirven para probar si esto es lo tuyo antes de invertir.
Y una cosa más: los senderos de Las Beatillas no son estáticos. Las rutas cambian, se cierran tramos, se abren nuevos. Pregunta siempre por las condiciones antes de salir, sobre todo después de lluvias fuertes. El respeto por el terreno es lo que mantiene estas rutas abiertas para todos. El día que alguien se pase de listo, se cierra un acceso y no vuelve a abrirse.
Así que coge tu bici, ponte el casco, llena la mochila de agua y descubre que El Puerto tiene mucho más que ofrecer que una terraza con vistas al río. Aunque eso también lo hace muy bien, quillo.
Javi Torres
Cronista DeportivoEx-jugador del Racing Portuense y ahora comentarista de radio local, Javi vive el deporte de El Puerto desde dentro. Del fútbol al kitesurf, pasando por el golf y los deportes ecuestres, no hay disciplina que se le escape.