La Punta de San Felipe: paseo entre marismas y atardecere...
Lo primero que notas es el silencio. No el silencio de un sitio vacío — el silencio de un sitio que funciona sin ti. El agua se mueve entre los canale...
Hay pocas formas mejores de conocer El Puerto de Santa María que desde el agua. Subirte a un kayak en el Guadalete es meterte de lleno en la historia viva de esta ciudad, remando por el mismo río que ha dado de comer a generaciones de portuenses y que sigue siendo el alma líquida de nuestra tierra.
El río Guadalete no es solo un accidente geográfico que cruza El Puerto. Es el cordón umbilical que une la sierra con la bahía, las bodegas con el mar, el pasado fenicio con el presente. Y navegarlo en kayak te permite verlo todo desde una perspectiva que pocos conocen: la del que va al ritmo del agua, sin prisas, oliendo a salitre y a estero.
La ruta desde el puente de San Alejandro hasta las marismas es perfecta para iniciarse. Son unos 6-7 kilómetros de recorrido tranquilo, sin apenas corriente si eliges bien la marea, y con un paisaje que va cambiando desde lo urbano hasta lo salvaje.
Arrancas junto al puente de San Alejandro, en pleno casco urbano. Desde ahí ya empiezas a ver El Puerto de otra manera: las traseras de las casas, los antiguos muelles de carga de las bodegas, algún pescador con caña que te saluda. El río aquí es ancho y calmado.
Según bajas hacia la desembocadura, la ciudad se va quedando atrás. Empiezan a aparecer los caños laterales, esos brazos de agua que se meten entre las marismas como venas verdes y ocres. Si vas en silencio —y esto es importante, nada de meter ruido con la pala— empezarás a ver vida: garzas, correlimos, y si tienes suerte, algún flamenco despistado que ha subido desde la bahía.
Las marismas del Guadalete son zona protegida, parte del Parque Natural Bahía de Cádiz. Aquí el paisaje es puro: salinas abandonadas, esteros donde todavía se cría el pescado de forma tradicional, y ese silencio roto solo por el viento y los pájaros.
Esto no es el pantano del pueblo. El Guadalete tiene mareas, y si no las respetas, vas a acabar arrastrando el kayak por el fango. La regla de oro: sal con marea alta y vuelve con la bajante, o al revés si prefieres que te empuje a la vuelta. Consulta las tablas de mareas antes de salir, que están en cualquier app de pesca o en la web de Puertos del Estado.
Las mejores épocas son primavera y otoño. En verano se puede, pero madruga porque a mediodía el sol pega fuerte y no hay sombra. En invierno, solo si no hay temporal de poniente, que mete agua y viento del mar hacia arriba.
Llévate unos prismáticos pequeños en una bolsa estanca. Cuando llegues a la zona de marismas, para de remar, déjate llevar por la corriente, y observa. He visto águilas pescadoras cazando a menos de cincuenta metros, y eso no lo olvidas. Y si eres buen madrugador, la salida del sol desde el agua, con la niebla levantándose de los esteros, es de esas cosas que no salen en las guías pero que te reconcilian con la vida.
Ah, y una cosa más: cuando vuelvas, tienes las terrazas del centro a tiro de piedra para unas cañas. Que remar da sed, y eso en El Puerto se soluciona fácil.
"Ex-jugador del Racing Portuense y ahora comentarista de radio local, Javi vive el deporte de El Puerto desde dentro. Del fútbol al kitesurf, pasando por el golf y los deportes ecuestres, no hay disciplina que se le escape."
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