Semana Santa en El Puerto: procesiones, hermandades y la ...
Cada primavera, mientras Sevilla acapara los focos de la Semana Santa andaluza, algo más silencioso y más auténtico ocurre a orillas del Guadalete. El...
Hay un momento del año en que El Puerto de Santa María huele distinto. El aroma del fino se mezcla con el azahar, las sevillanas suenan desde cada esquina y la ciudad entera parece sacudirse el invierno de encima para echarse a la calle. La Feria de la Primavera no es solo una fiesta: es el latido de El Puerto durante una semana entera.
Desde la niña que estrena su primer traje de flamenca hasta el abuelo que lleva cincuenta años ocupando el mismo rincón de la misma caseta, aquí todo el mundo tiene su sitio. Y si vienes de fuera, prepárate: los portuenses saben hacer feria como pocos.
La Feria de El Puerto nació en 1848 como feria ganadera, pero pronto se fusionó con lo que mejor sabe hacer esta tierra: el vino. Las bodegas que salpican la ciudad —esas catedrales del fino— no son solo patrimonio arquitectónico, son el alma de esta celebración.
A diferencia de otras ferias andaluzas, aquí el vino fino no es un acompañante: es el protagonista. Las grandes casas bodegueras abren sus puertas, y beber un fino en El Puerto durante la feria es participar en una tradición que lleva siglos perfeccionándose. Cada copa cuenta la historia de la brisa del Atlántico, del suelo albariza y de generaciones de capataces que han cuidado las soleras.
El recinto ferial del Parque de los Toruños se transforma en una pequeña ciudad de farolillos y casetas. La portada, renovada cada año, marca el inicio de las festividades con su iluminación el martes por la noche, un espectáculo que congrega a miles de personas.
Durante el día, el paseo de caballos llena las calles de estampa andaluza: amazonas y jinetes con sus trajes cortos, enganches tirados por caballos que parecen conscientes de su protagonismo. Es el momento perfecto para pasear, hacer fotos y dejarse llevar por el ambiente antes de que caiga el sol.
Cuando oscurece, la feria cambia de ritmo. Las casetas cobran vida, el taconeo se intensifica y el rebujito corre generoso. Hay casetas públicas donde cualquiera puede entrar, y otras privadas que abren sus puertas a visitantes con ganas de integrarse. Un consejo: la sonrisa abre más puertas que cualquier invitación.
Fechas: Tradicionalmente se celebra a finales de abril o principios de mayo. Consulta las fechas exactas del año en curso en la web del Ayuntamiento.
Horarios:
Ubicación: Recinto Ferial del Parque de los Toruños, junto a la playa de Valdelagrana.
Cómo llegar:
Precios: El acceso al recinto es gratuito. El gasto en casetas depende de tu ritmo: una tapa con fino ronda los 3-4€.
Los portuenses de verdad saben algo que el visitante suele ignorar: la feria de día es tan buena como la de noche, pero infinitamente más llevadera. Ven a mediodía, busca una caseta con buenas tapas de pescaíto frito, pide un fino bien frío —nada de rebujito todavía— y siéntate a ver pasar los caballos.
Y si quieres el secreto mejor guardado: el miércoles y el jueves son los mejores días. Menos aglomeraciones, el mismo ambiente y los portuenses más relajados. El fin de semana es para valientes.
Ah, y una última cosa: lleva zapatos cómodos. El albero no perdona, y nadie quiere ser el turista que se hunde en la arena a las tres de la mañana. Aquí venimos a bailar, no a sufrir.
"Pablo no se pierde una Feria, un Carnaval ni un concierto en El Puerto. Periodista joven con el pulso de la calle, sabe dónde está la fiesta antes de que empiece y conoce todos los chiringuitos donde termina."
Cada primavera, mientras Sevilla acapara los focos de la Semana Santa andaluza, algo más silencioso y más auténtico ocurre a orillas del Guadalete. El...
En la Gañotá del último domingo, nueve agrupaciones cantan en Plaza del Castillo mientras las peñas sirven papas con chocos en platos de plástico. No...
Lo hueles antes de verlo. Laca barata, pintura de cara que ya se corre a las siete de la tarde y ese tufo a cerveza fría y fritanga que marca el inici...