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Hay tres pueblos en el mundo que pueden hacer vino de Jerez: Jerez, Sanlúcar de Barrameda y El Puerto de Santa María. Los tres forman el Marco de Jerez, y cada uno le da al vino un carácter diferente. El fino de El Puerto tiene la marca del Atlántico: la brisa que entra por las naves de las bodegas alimenta el velo de flor que cubre el vino, y el resultado es un fino con personalidad propia, más salino, más fresco que el de tierra adentro.
Las bodegas de El Puerto no son museos. Son catedrales vivas donde el vino sigue madurando en las mismas soleras que empezaron hace generaciones.
Antes de visitar ninguna, conviene entender lo básico. El vino fino se cría bajo flor, una capa de levaduras que se forma naturalmente sobre la superficie del vino dentro de las botas (barriles de roble). Esta flor protege el vino del oxígeno y le da ese sabor seco, almendrado y punzante que lo hace único.
El sistema de criaderas y solera es lo que distingue este vino de todos los demás. Los barriles se apilan en tres o cuatro niveles. Se saca vino de la fila inferior (la solera) para embotellar, y se rellena con vino de la fila superior (la criadera). Y así sucesivamente. Esto significa que cada botella contiene una mezcla de vinos de distintas añadas — algunas soleras tienen vinos centenarios mezclados con los más jóvenes.
Las naves de las bodegas se orientan para que entre la brisa del mar, las paredes son gruesas para mantener la temperatura, y los suelos de albero se riegan para controlar la humedad. Cada detalle está pensado para que la flor prospere. Es viticultura de precisión con herramientas de hace tres siglos.
El Puerto cuenta con varias bodegas que ofrecen visitas y catas. La oferta varía según la temporada y la demanda, así que siempre conviene consultar disponibilidad con antelación.
Las grandes bodegas históricas de El Puerto se concentran en el centro y sus alrededores. Pasear por la zona es ya una experiencia: las naves bodegueras son edificios enormes, algunos de los más grandes de la ciudad, con esa arquitectura funcional que resulta imponente sin pretenderlo.
Lo que todas las visitas incluyen:
Precio orientativo: Las visitas guiadas suelen rondar los 10-20€ por persona, dependiendo de la bodega y lo que incluya la cata.
Aunque el fino es el rey, las bodegas de El Puerto producen toda la gama de vinos de Jerez:
Una buena visita a bodega te permite probar varios de estos estilos y entender cómo nacen del mismo proceso pero con caminos diferentes.
Las bodegas se pueden visitar todo el año, pero hay dos momentos especiales:
Si de verdad quieres entender el fino, no te limites a la visita turística. Después de la bodega, ve a un bar del centro y pide un fino en copa. Fíjate en el color, en cómo huele, en ese primer trago que te llena la boca de salmuera y almendras. Y ahora piensa que ese líquido lleva años, quizá décadas, madurando a oscuras en una nave de El Puerto mientras la brisa del Atlántico hacía su trabajo.
Eso no es una copa de vino. Es un trozo de esta ciudad en estado líquido.
"Nacido y criado en El Puerto, Pepe lleva toda la vida entre fogones y bodegas. Conoce cada rincón donde se fríe el mejor pescaíto y cada solera que merece la pena visitar. Sus recomendaciones vienen de años de tertulias, tapeos y amistades con cocineros de la zona."
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